Silicon Valley o "el valle de silicio" en California es la cuna de la innovación tecnológica a nivel mundial. Sin embargo esto no es una casualidad sino el fruto de décadas de inversión, crecimiento, riesgo, fracasos y éxitos, pero también y quizás lo más importante, de una cultura local que fomenta y vive en torno al emprendimiento y la creación de valor.
¿Qué hace falta en Chile para que tengamos un ecosistema de emprendedores, inversionistas e ideas innovadoras que nos permitan convertirnos en el Silicon Valley de América Latina? Tenemos el talento profesional, tenemos el conocimiento: el costo del acceso a la información en la era Google es cero, también tenemos emprendedores exitosos que cuentan con recursos más que suficientes para reinvertir en los que están partiendo, pero no tenemos una cultura que fomente el emprendimiento, al contrario y ese es nuestro principal problema.
1. No premiamos ni admiramos a los empresarios exitosos. En nuestro país existe una connotación negativa asociada a la palabra "empresario". Quizás sólo por eso ya es bueno que hoy se hable de emprendedores y no de empresarios, a pesar de que no hay grandes diferencias entre ambos conceptos. Para mucha gente el "empresario" es un tipo frívolo, calculador, que explota a sus trabajadores, que busca ganar el mayor margen produciendo el menor valor posible. Esta afirmación es tan ridícula como decir que todos los futbolistas sólo piensan en la fiesta y las modelos y no son responsables.
Para ejemplificar esto basta observar la situación de Sebastián Piñera, cuya principal fuente de rechazo como candidato presidencial radica en su condición de empresario.
En Silicon Valley, por otro lado, todo el mundo quiere ser empresario: los estudiantes, los profesores, los empleados de una empresa, etc. Ser empresario es cool y cuando alguien la hace es admirado, no envidiado ni chaqueteado.
2. Le tenemos terror al fracaso. La mayoría de las empresas fracasan en su etapa temprana, así lo constatan las estadísticas y es por esto que cualquier emprendedor está (o al menos debería estar) preparado para fracasar, sobre todo en los primero años de su negocio.
Nuestra cultura es conservadora, no nos atrevemos a innovar. "Si no lo han hecho los gringos antes es porque no sirve para nada o no se puede hacer", es un frase que he escuchado muchas veces. Pensamos así porque nos da miedo fracasar, no entendemos que si los gringos han generado esa cantidad de innovación es porque se han equivocado muchas veces, porque han fracasado, han quebrado empresas, han perdido semanas y meses de trabajo en proyectos que nunca llegaron a ningún lado.
Nosotros desde el sur del mundo creemos que son seres de otro planeta que pueden ver el futuro y que no se equivocan, ya que sólo vemos los casos de éxito.
Pero ellos fracasan igual que todos los seres humanos, aunque la diferencia de fracasar en Silicon Valley, es que allá no pasa nada. Trataste de hacer algo y no se pudo, pero tuviste la intención, las ganas, la energía y la pasión. Eso se respeta, probablemente la siguiente vez será más fácil levantar capital para ese emprendedor ya que tiene una experiencia valiosísima.
¿Como tratamos el fracaso en Chile? La verdad es que ni siquiera emplearse después de un emprendimiento fracasado es más fácil que emplearse sin nunca haber emprendido. Le tenemos tanto miedo a fracasar que probablemente vamos a preferir contratar a alguien que no tenga fracasos a cuestas, pensamos que equivocarse es una señal de debilidad.
Nos falta asumir que casi todo lo que realmente se sabe en una empresa, en un grupo de amigos, en una sociedad o en cualquier otro lado se sabe porque antes se hizo mal, se aprendió, se perfeccionó y se mejoró, de ahí la importancia del fracaso.
3. Falta reinversión. Silicon Valley surgió de empresarios exitosos que invirtieron en otros que a su vez se volvieron exitosos y así sucesivamente. Es decir se formó un ecosistema en torno al emprendimiento en el que la gente exitosa le daba la oportunidad a otra gente de probar suerte, innovar y salir adelante.
La inversión es fundamental para generar innovación y esa inversión debe venir de quienes tiene un mayor compromiso con Chile, los chilenos. Por eso necesitamos que los emprendedores exitosos no sean conservadores y reinviertan en los que están comenzando, sobre todo en empresas tecnológicas con posibilidades de crecimiento explosivo.
4. Creerse el cuento. ¿Por qué hacerlo para Chile si lo puedes hacer mundial? Esto más que nada es una invitación a creernos el cuento. Hacer una empresa en Chile implica casi el mismo trabajo que hacerla, por ejemplo, desde Silicon Valley para todo el mundo. Además de saber hablar inglés sólo es necesario tener muchas ganas y simplemente hacerlo.
Para convertirnos en el Silicon Valley de América Latina, tenemos muchas condiciones favorables, pero todavía nos falta un cambio de mentalidad, un cambio cultural que favorezca, incentive y premie el emprendimiento. Sobre todo convencernos a nosotros mismos de que podemos crear productos y servicios de valor agregado desde Chile para el mundo.




Interesant
Interesante lo que escribiste.. no es primera vez que lo escucho. Con amigos estamos recien empezando, tenemos varias ideas pero no hemos tenido mucho tiempo para desarrollarlas. Inicialmente nos financiamos con un concurso de microsoft ya que trabajamos el proyecto en .net, luego nos ganamos linea1 de corfo, ahora estamos postulando a linea2. Ojalá nos salga.
saludos!